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A fines del año 2022 y comienzos del 2023 la sociedad y los factores productivos de Tucumán se vieron impactados por una alerta de probable colapso de uno de los cuerpos de cierre del embalse El Cadillal, la presa lateral 3 (PL-3), de un total de cuatro diques que permiten la formación del vaso del embalse. La potencial ocurrencia de ese hecho llevaría a una catastrófica inundación hacia agua abajo, al Área Metropolitana de San Miguel de Tucumán, densamente urbanizada y poblada.

De marzo a octubre de 2023 se realizaron trabajos de consolidación de la presa, con muchos imprevistos que dificultaron, demoraron los avances y consumieron el presupuesto sin que se completara lo proyectado. En octubre se paralizaron totalmente. El Gobierno provincial no quiere destinar más fondos y pretende que la empresa concesionaria Hidroeléctrica de Tucumán S.A o la Nación se hagan cargo.

Así la situación vuelve prácticamente a fojas cero, ya que el riesgo inicial subsiste, puesto que no se conocen los resultados logrados como para verificar que la PL-3 es segura y sin riesgo de colapso. Además de ello, los recaudos obligados mientras no se restituya la seguridad al colapso incidirán sobre los servicios que El Cadillal brinda a los diversos usos del agua (agua potable, industrias y regadío agrícola).

El presente artículo puede ser descargado en formato pdf haciendo click en : DIQUE EL CADILLAL-Que puede ocurrir si no se completan las reparaciones

 

Fuente: Google Earth

Fuente: Google Earth

Durante el año 2023, desde marzo a noviembre, se efectuaron tareas de reparaciones en uno de los diques que conforman el complejo El Cadillal. Específicamente en la presa lateral 3 (PL-3). Tales trabajos estuvieron motivados por una situación de riesgo de colapso de esa presa ante fenómenos de larga data y lenta evolución (filtraciones y asentamientos del cuerpo de tierra) que se habían acelerado peligrosamente desde el año 2022 y que requerían ser tratados para evitar llegar a aquel extremo, que habría tenido efectos catastróficos sobre población y bienes agua abajo.

El trabajo encarado tenía, anticipadamente, alto grado de incertidumbre, por la escasa información disponible sobre el estado del cuerpo del dique y de la roca de fundación que se proponía inyectar con cemento a fin de sellar fisuras y grietas producidas por lentos procesos de dilución de yesos contenidos en ella. Las complejas situaciones  encontradas y la necesidad de modificar y adaptar los trabajos de reparación a esas condiciones, más los avatares económicos ocurridos en el país (fuerte inflación y mayores costos) llevaron al agotamiento de las partidas presupuestarias sin que se pudieran completar los trabajos. Estos fueron paralizados en noviembre y las reparaciones quedaron inconclusas.

Desde el momento de paralización hasta marzo de 2024 la PL-3 está en un estado de incertidumbre ya que no se conoce a ciencia cierta el resultado de los trabajos ya realizados mientras el nivel de agua del embalse no suba lo suficiente y se establezca la entrada en carga hidráulica del dique.

En su informe final de diciembre de 2023, a obra ya paralizada, el Experto Consultor Independiente Dr. Roger Bremen decía:

“En definitiva, a pesar de haber realizado la gran mayoría de las actividades necesarias, la falta de un sellado completo implica probablemente solamente un cambio en los recorridos de filtración en la presa y su fundación. Las consecuencias de estos cambios sobre el comportamiento hidráulico y estructural de la presa son difíciles o imposibles de ser evaluados a priori. La situación actual, conlleva por lo tanto un nivel de incertidumbre muy elevado sobre el comportamiento de la presa, lo cual podría también ser más problemático en comparación con el comportamiento antes de la intervención” (las inyecciones, nota personal).
…………
“Debido a esta situación las condiciones de seguridad y de operación de la presa se mantienen precarias, sin una mejora substancial con respecto a la situación anterior de las intervenciones”.

En síntesis, ante el cúmulo de situaciones inesperadas encontradas durante los trabajos de reparación, y al no haberse completado éstos, no hay certidumbre sobre la seguridad que pueden haber brindado a la presa bajo tratamiento. Los riesgos considerados al inicio y que motivaron las tareas de inyecciones, siguen vigentes y se debe operar el embalse con las precauciones recomendadas.

Debe entenderse que la reparación no fue concluida y se requieren mayores cantidades de los trabajos previstos, lo que era de esperar y es muy frecuente en tratamientos para mejorar macizos rocosos, y era muy difícil de prever de antemano para contratar los trabajos. Por cuestiones legales (ley de Obras Públicas), no era posible ampliar los trabajos fácilmente. Se considera proseguir con un nuevo contrato, lo que implica demoras licitatorias. Pero lo real es que no se trata de una nueva obra; es un nuevo contrato para proseguir y terminar la obra no terminada.

 

QUÉ OCURRIRÁ SI NO SE COMPLETAN LOS TRABAJOS DE REPARACIÓN

1.- Modo de operar el embalse en la nueva situación.

De acuerdo a la indicación del Dr. Bremen, por precaución no se admitirá que el embalse acumule agua más allá de la cota 604 msnm (la máxima posible es 607,50 msnm), nivel del labio del vertedero de excedentes (aliviadero). Permitirlo seguramente podrá determinarse después de embalsar con mucha cautela (lenta, controlando la evolución de filtraciones y asentamientos), descargando aguas excedentarias del verano sin aprovecharlas. Ello será un proceso largo durante el cual el embalse operará con las restricciones y consecuencias que analizamos.

El máximo embalsado de agua permite contar actualmente con 144 Hm3 aprovechables a cota del vertedero (607,50). Debe tenerse en cuenta que en los casi 60 años de vida el embalse ya perdió casi el 50% de su volumen útil inicial. A la cota 604 permitida, hoy se contaría con 118 Hm3. Se perderían de aprovechar valiosos 26 Hm3 (18% del actualmente disponible).

Es decir que se tendría un embalse con una situación análoga a la de una mayor colmatación con sedimentos, proceso natural en todo embalse, anticipando el futuro o simulando una aceleración de su agonía.

Lo descripto es en el supuesto que, en el proceso actual de llenado del embalse por escalones de 1 m (602-603 y 604) y manteniendo el nivel 20 días en cada uno de ellos, no se manifiesten incrementos de caudales de filtraciones, presiones internas o asentamientos peligrosos que obliguen a interrumpir la acumulación de agua.

En síntesis, la situación actual es de achicamiento del embalse, el que, con menor volumen de agua acumulable, no permitirá eventualmente garantizar en los próximos años los abastecimientos a todos los usuarios.

 

2.- La seguridad de la obra y de población y bienes agua abajo

Mientras no se lleve el embalse a niveles de llenado normales y se verifique un comportamiento aceptable de la PL-3, subsistirá el estado de elevada incertidumbre inicial que llevó a encarar las inyecciones de recomposición del macizo rocos y de la presa. Al tenor de las aseveraciones del Dr. Bremen, referidas a la elevada incertidumbre sobre el comportamiento esperable de la presa como resultado de lo ejecutado, no se ha superado hasta ahora el estado de riesgo declarado a fines de 2022. Por lo tanto, debería mantenerse vigente el Plan de Contingencia previsto originalmente, a pesar de la aflicción que ello significa para la población del área bajo riesgo. Tal situación debería ser un factor determinante en la toma de decisiones respecto de encarar en modo urgente el completamiento de los trabajos de reparación inconclusos. Las cuestiones presupuestarias y la determinación de responsabilidades institucionales deberían supeditarse a la perentoriedad del problema, que deriva de una real emergencia demandante de una acción decidida y urgente, de la cual algunos estamentos gubernamentales no parecen haber tomado debida conciencia.

 

3.- ¿Qué ocurrirá con los abastecimientos de agua desde El Cadillal?

Mientras se deba operar el embalse limitando el volumen de agua acumulable, se producirán efectos sobre las actividades que se nutren del agua provista desde esa fuente.

Los usos de agua que abastece el embalse son, en orden de prioridad para satisfacerlos:

1. Agua potable para el Área Metropolitana del Gran S.M. de Tucumán.
2. Agua para industrias, principalmente a tres ingenios azucareros con sus destilerías de bioetanol.
3. Agua para riego en el este de la provincia por medio de redes públicas de canales

Veamos cómo incidirá la modalidad de operación del embalse establecida por razones de seguridad, para cada uno de los usos del agua.

3.1.- Agua potable para el Área Metropolitana del Gran S.M. de Tucumán.

Por ser un uso legalmente prioritario el aporte de El Cadillal está garantizado y no sufrirá mermas. Aun cuando el embalse se vaciare, los caudales mínimos históricos del río Salí son suficientes para enviar a la capital los 9.700 m3/hora comprometidos desde el origen de la obra. Los graves problemas de abastecimiento allí existentes se motivan en otros problemas serios, como ser las pérdidas en las redes de distribución, la obsolescencia de muchos tramos, los numerosos pozos de extracción aguas subterráneas con problemas de funcionamiento y/o por escaso mantenimiento y los excesivos consumos de la población, muy superiores a los valores internacionalmente conside-
rados razonables. Los temores frecuentemente expuestos por gobernantes, legisladores, comunicadores, etc. sobre la capacidad de El Cadillal para asegurar el abastecimiento futuro al Área Metropolitana carecen de fundamento en cuanto a cantidades de agua que éste puede asegurar.

El problema que presenta el abastecimiento desde El Cadillal no es de cantidad sino de calidad del agua en ciertas épocas del año (noviembre, diciembre y enero), cuando el embalse baja hasta su mínimo nivel por haber abastecido a ingenios y destilerías desde junio y a los regantes desde agosto. La calidad del agua en los niveles profundos del embalse se deteriora (muy bajo oxígeno disuelto, dilución del manganeso de los sedimentos del fondo, etc.). La presencia extendida de manganeso en el agua ha sido este verano de 2024 un tema de fuertes reclamos de los usuarios a la SAT.

Las razones técnicas que explican ese fenómeno exceden el alcance del presente análisis, pero es un tema que se presenta por un probablemente insuficiente o imperfecto tratamiento en la Planta Potabilizadora para eliminarlo o reducirlo a niveles tolerables. El fuerte color marrón turbio que la presencia de manganeso otorga al agua hace a ésta inaceptable para los consumidores, aunque esté demostrado que no es tóxica para el ser humano.

3.2.- Agua para ingenios azucareros y destilerías

La disminución en la capacidad del embalse producirá una menor garantía en el suministro, es decir que se deberán reducir los caudales entregados desde la red pública. Esas industrias deberán prever abastecimiento propio (mediante pozos de extracción de agua subterránea) y morigerar fuertemente sus consumos mediante sistemas de recuperación y reutilización de sus aguas residuales.

Debe tenerse en consideración que, para entregar los caudales concesionados a los ingenios, la Dirección de Recursos Hídricos debe extraer de El Cadillal caudales bastante mayores, para compensar las pérdidas por infiltración en los canales de conducción, los cuales cuentan con revestimiento impermeabilizante en proporciones muy bajas, por lo que las pérdidas son significativas.

Obviamente, las medidas que deberán tomar las industrias implican inversiones importantes, que ahora se verán obligadas a apresurar si no se resuelve el problema de la PL-3. De todos modos, el proceso de racionalización del uso del agua será progresivamente forzoso puesto que la inexorable pérdida de volumen útil del embalse asegurará cada vez menos agua a los usuarios.

3.3.- Agua para regadío

Los regantes, mayormente de caña de azúcar y citrus, que cuenten con menores posibilidades de riego, se verán afectados y su productividad disminuida, por lo que el daño económico se manifestará sin lugar a dudas. Para mitigarlo a mediano y largo plazo deberán efectuar inversiones en pozos de extracción de aguas subterráneas, y consecuentemente, a la adopción de riego tecnificado (aspersión, microaspersión o goteo) para el aprovechamiento eficaz de un recurso más costoso. Obviamente, ello requerirá de inversiones importantes, que no todos los agricultores estarán en condiciones de afrontar. Son de esperar impactos sociales en la zona.

En resumen, los impactos en las actividades de los usuarios del agua, provocados por la no resolución de los problemas de la PL-3, descriptos aquí muy sintéticamente, significan una anticipación acelerada de los escenarios que se avecinan lentamente. Si históricamente hasta ahora no hubo crisis graves de abastecimiento, es porque El Cadillal fue proyectado en su origen para abastecer a 45.000 ha de riego, nunca se regaron más de 30.000 y hoy apenas se estarían regando bastante menos de 20.000 ha (la Dirección de Recursos Hídricos, organismo operador del sistema, increíblemente, no tiene información precisa al respecto). Una muestra del deterioro de la infraestructura hídrica de la provincia y de la decadencia institucional referida al uso del recurso hídrico.

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Franklin Adler

Autor Franklin Adler

Ingeniero civil hidráulico, ex docente, consultor y experto en la problemática hídrica del Tucumán y el país. Ingeniero Civil, orientación Hidráulica, de la Universidad Nacional de Tucumán (1969). Fue Jefe de Proyectos de obras civiles e hidráulicas y Jefe de Estudios Básicos en la ex Empresa del Estado Agua y Energía Eléctrica, Jefatura Región I (Noroeste) de Estudios y Proyectos 1969-1985. Fue jefe del proyecto del aprovechamiento hidroeléctrico Potrero del Clavillo (Tucumán y Catamarca) y aprovechamientos de la cuenca alta del río Bermejo (Salta). Ex docente en el Área Hidráulica (Presas de embalse e Hidráulica Básica) de la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán (1995-2011). Consultor de empresas privadas y organismos públicos en diversos temas de hidráulica, recursos hídricos y geotecnia. En particular en problemáticas de inundaciones y riesgos hídricos. Fue consultor en geotecnia en numerosas obras como la presa Piedra del Águila sobre el río Limay (Río Negro y Neuquén), de centrales termoeléctricas en la provincia de Tucumán, para el mineraloducto La Alumbrera y líneas de alta tensión para transporte de electricidad.   Casado, tres hijos, seis nietos.

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