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	<title>drenaje pluvial archivos - Problemas del agua</title>
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	<description>Análisis de la historia, actualidad y futuro de todos los problemas del agua en Tucumán y Argentina.</description>
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	<title>drenaje pluvial archivos - Problemas del agua</title>
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		<title>Drenaje pluvial de Yerba Buena (Tucumán, Argentina). Análisis febrero de 2016 (ante una nueva gestión municipal)</title>
		<link>https://problemasdelagua.com.ar/drenaje-pluvial-de-yerba-buena-tucuman-argentina-analisis-febrero-de-2016-ante-una-nueva-gestion-municipal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Franklin Adler]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Apr 2016 00:42:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Las inundaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Las inundaciones en Tucumán]]></category>
		<category><![CDATA[bulevar 9 de julio]]></category>
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		<category><![CDATA[Yerba Buena]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>DRENAJE PLUVIAL URBANO PLANTEO DE OBJETIVOS BÁSICOS PARA YERBA BUENA (Tucumán, Argentina) Febrero de 2016 El presente texto traduce las opiniones personales del autor, transformadas en recomendaciones...</p>
<p>La entrada <a href="https://problemasdelagua.com.ar/drenaje-pluvial-de-yerba-buena-tucuman-argentina-analisis-febrero-de-2016-ante-una-nueva-gestion-municipal/">Drenaje pluvial de Yerba Buena (Tucumán, Argentina). Análisis febrero de 2016 (ante una nueva gestión municipal)</a> se publicó primero en <a href="https://problemasdelagua.com.ar">Problemas del agua</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>DRENAJE PLUVIAL URBANO</strong><br />
<strong>PLANTEO DE OBJETIVOS BÁSICOS PARA YERBA BUENA</strong> <strong>(Tucumán, Argentina)</strong><br />
Febrero de 2016</p>
<p>El presente texto traduce las opiniones personales del autor, transformadas en recomendaciones para una política aplicable al municipio de Yerba Buena para afrontar los problemas de manejo de aguas pluviales urbanas, considerados de fuerte incidencia en la vida y las posibilidades de desarrollo de la ciudad. Fue redactado entre diciembre de 2015 y febrero de 2016, aunque no fue presentado a las nuevas autoridades municipales. La síntesis se apoya en las experiencias del autor desarrolladas en el ámbito del municipio de Yerba Buena y como Jefe dela Comisión de Desagües Pluviales en la Dirección de Obras Públicas de la Municipalidad de S.M. de Tucumán (1990-1996).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>UBICACIÓN</strong></p>
<p>El Municipio de Yerba Buena se ubica al oeste del municipio de San Miguel de Tucumán, capital de la provincia homónima. Tiene una extensión de 10 km2 y una población de 70.000 habitantes. Se extiende en el espacio entre la Capital y el pie de la Sierra de San Javier. Constituye un área históricamente considerada como “ciudad jardín”, por su naturaleza esencialmente residencial con alta presencia de espacios verdes, pero sometida a un fuerte crecimiento urbano acompañado por la eliminación de esos pulmones de vegetación y un desarrollo inmobiliario caótico y sin acompañamiento de infraestructura de drenaje pluvial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PUNTOS DE PARTIDA</strong></p>
<p>Lamentablemente, es inevitable aplicar, para cualquier gestión de gobierno que se inicia, el justificativo de “la pesada herencia recibida”. No se trata de endilgar al gobierno saliente la culpabilidad de todos los problemas actuales. En realidad la situación presente es el resultado de muchas décadas y gobiernos en los que Yerba Buena creció en modo caótico, sin planificación, a pulsos de iniciativas y pretensiones de los particulares, con gobiernos desinteresados en el ordenamiento de la urbanización, incapaces de aplicar normativas e ignorantes de las consecuencias acumulativas de todos esos procederes. El resultado, desde el problema de las aguas pluviales, es la acumulación de grandes caudales en las calzadas, la irrupción en las propiedades privadas, la inhibición de la circulación vehicular y peatonal, las inundaciones de zonas bajas habitadas, el deterioro de la infraestructura (pavimentos, puentes, alcantarillas, redes de agua y cloacas), el alto costo de reconstrucción y mantenimiento, etc.</p>
<p>Desandar tan irracional camino es lógicamente inviable, puesto que la ciudad conformada hasta aquí ya se consolidó en configuraciones irreversibles (por ejemplo, su amanzanamiento y los anchos de calles). Cabe entonces analizar cuáles son las políticas aplicables hacia el futuro para corregir o mitigar los aspectos negativos de la ciudad en materia de drenaje, por una parte, y ordenar el crecimiento futuro sobre pautas y normas que eviten la repetición y/o agravamiento de los problemas ya generados históricamente.</p>
<p>Con su crecimiento caótico en las últimas décadas, Yerba Buena desaprovechó la oportunidad de contar con una situación favorable, al tratarse de un espacio originalmente virgen para la planificación urbana.</p>
<p>Existe un Código de Planeamiento que, si bien dista de ser óptimo, fue sistemáticamente ignorado o violado con anuencia u omisión de las autoridades.</p>
<p>El crecimiento urbano fue presidido por inversiones en grandes emprendimientos tipo shopping, countries, barrios privados y barrios masivos del IPVDU que establecieron una realidad corsé sobre el crecimiento y desarrollo futuro de YB, condicionando además fuertemente la resolución de muchos problemas, como accesibilidad, enlaces viales, redes de desagües pluviales, etc.</p>
<p>En el verano de 2015 hizo eclosión la suma acumulada de problemas de imprevisión, crecimiento desordenado, falta de obras de infraestructura de drenaje pluvial y deterioro de la existente. La resultante, además de los daños a la población fue un enorme grado de destrucción de la infraestructura colectora principal. El Canal Sur, el Canal Cainzo y el Canal Yerba Buena fueron superados en su capacidad de conducir aguas y, en partes muy importantes, destruidos.</p>
<p>La infraestructura de drenaje pluvial en el municipio es casi inexistente y las vías de salida de las aguas pluviales son antiguos zanjones que datan de las épocas de una Yerba Buena rural. Una obra nueva como el Colector del Bulevar 9 de Julio (actualmente en construcción), muy importante en su costo, es altamente cuestionable en su concepción y su utilidad será relativa a escasa y hasta contraproducente, como se verá más adelante.</p>
<p>El grado de complejidad de la situación del municipio conduce a la necesidad de tener bien en claro su naturaleza para poder formular una política al respecto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>DESCRIPCIÓN SINTÉTICA DE LA SITUACIÓN DE YERBA BUENA</strong></p>
<p>La ciudad de Yerba Buena es un conglomerado urbano con una población actual de más de 70.000 habitantes (censo 2010). Es un rectángulo de aproximadamente 5 km de longitud este – oeste y 4 km de ancho norte –sur, que fue creciendo las últimas décadas hacia el norte y el sur por sucesivas anexiones.</p>
<p>El territorio es una planicie inclinada de dirección NO-SE que se recuesta sobre el pedemonte de la Sierra de San Javier. Así, la zona edificada tiene fuertes pendientes en esa zona oeste que se suaviza hacia el este. Ello determina la naturaleza de los escurrimientos pluviales (velocidad de concentración, problemas de erosión, etc.)</p>
<p>Luego de la construcción de los canales de desagüe planteados por el plan de Decio Costanzi en los 60, es decir el Cainzo-Las Piedras, el Canal Sur y el Yerba Buena (ver figura 1), el espacio territorial de Yerba Buena quedaba en principio aislado de aportes que bajaban de la Sierra de San Javier y restaba diseñar un sistema de desagüe interno que evacuara las aguas entregándolas a esos cuerpos receptores. Tal sistema de desagüe pluvial se fue armando irregularmente en base a canalizaciones precarias y zanjones que conducen las aguas con muy fuertes limitaciones, escurriendo la mayor parte de las aguas por las calzadas y concentrándose progresivamente hasta descargar en los zanjones y los canales Sur y Yerba Buena.</p>
<p>El principal problema generado por las precipitaciones pluviales en Yerba Buena reside en la falta de manejo de los escurrimientos superficiales que se generan por su acumulación en su recorrido de dirección dominante norte-sur y noroeste-sudeste.</p>
<div id="attachment_1404" style="width: 1310px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1404" class="wp-image-1404 size-full" src="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-5-001.jpg" alt="Figura 4-5 001" width="1300" height="1680" srcset="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-5-001.jpg 1300w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-5-001-232x300.jpg 232w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-5-001-768x992.jpg 768w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-5-001-792x1024.jpg 792w" sizes="(max-width: 1300px) 100vw, 1300px" /><p id="caption-attachment-1404" class="wp-caption-text">Figura 1.- Área Metropolitana del Gran S.M. de Tucumán. Principales desagües.</p></div>
<p>No hubo nunca un sistema de desagües pluviales planificado y la red existente fue evolucionando anarquicamente a medida que se producía la expansión urbana. Salvo el pequeño canal de desagüe que va bajo la platabanda central de la Avda. Aconquija, el canal de la calle Saavedra Lamas, ambos revestidos, y el entubamiento en la vereda norte de la Av. Perón, todos los demás son zanjones precarios incluyendo las dos principales vías de salida de desagüe que son el del Boulevar 9 de Julio y el de calle San Luis (figura 2).</p>
<p>Hay varias calles de concentración de aguas como Perú, Salas y Valdez, Uruguay, Aragón, Roca, Reconquista, etc. y las vías colectoras importantes como las Av. Aconquija y Solano Vera terminan recibiendo y conduciendo grandes caudales hacia aquellos cuerpos receptores finales (zanjón del Bulevar 9 de Julio y zanjón San Luis-Canal Yerba Buena respectivamente). Esas dos avenidas son vías principales de acceso a Yerba Buena y nexo con la Capital y el Sur provincial, por lo que en ocasiones de tormentas intensas, además de los trastornos circulatorios urbanos generales por gran cantidad de calles transformadas en canales pluviales, los accesos y salidas de Yerba Buena quedan prácticamente paralizados. La intensa campaña de pavimentación desde el año 2007 aumentó drásticamente la escorrentía superficial a un punto tal que no son necesarias lluvias muy intensas para que se pongan de manifiesto los anegamientos de las calzadas y las serias dificultades de circulación interna.</p>
<div id="attachment_1406" style="width: 1310px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1406" class="wp-image-1406 size-full" src="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-22.jpg" alt="Figura 4-22" width="1300" height="915" srcset="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-22.jpg 1300w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-22-300x211.jpg 300w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-22-768x541.jpg 768w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/Figura-4-22-1024x721.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1300px) 100vw, 1300px" /><p id="caption-attachment-1406" class="wp-caption-text">Figura 2 – Vías actuales de desagüe pluvial de Yerba Buena.</p></div>
<p>Son canales revestidos solamente el Yerba Buena, Horco Molle, Saavedra Lamas y Sur. Los demás son zanjones naturales o remanentes de obras destruidas. Por Av. Aconquija va, bajo platabanda, un pequeño canal de muy escasa capacidad de conducción.</p>
<p>Históricamente, el drenaje urbano no fue considerado entre las obras de infraestructura prioritarias para este municipio. Escasas obras de infraestructura se hicieron para desaguar barrios específicos con situaciones críticas (caso barrios Portal del Cerro, Horco Molle, etc.) y la más significativa es el desagüe en el flanco norte de la Av. Perón, construido en ocasión de la construcción de esa arteria, como medio para desaguar la misma y sectores aledaños de futura urbanización. Por diversos problemas de diseño y construcción tales obras son en general deficientes en solucionar los problemas, presentándose frecuentemente acumulaciones de caudales y anegamientos que ponen en evidencia esas fallas. Demás está decir que los zanjones de drenaje en general tienen muy escasa conservación y se encuentran enmalezados o con acumulaciones de basuras y escombros, a lo que se suman obras de acceso a propiedades que estrechan u obstruyen el flujo, reduciéndose drasticamente su capacidad de evacuación de caudales.</p>
<p><strong>PLAN DIRECTOR DE DRENAJE PLUVIAL DE YERBA BUENA</strong></p>
<p>En el año 2006 se elaboró el Plan Director de Drenaje Pluvial de Yerba Buena. En él se planteó un conjunto de colectores de desagüe pluvial con descarga, en su gran mayoría, al Canal Sur. Sólo uno descargaría al canal Yerba Buena, que también entrega finalmente al Canal Sur.</p>
<p>Quien esto escribe formuló diversas advertencias sobre errores estratégicos en el citado plan. Ellas fueron planteadas en diversas ocasiones y en particular en ocasión de decidirse la construcción del Colector del Bulevar 9 de Julio. Si bien no es conducente detallar aquí las ocasiones en que se dieron las objeciones, merece señalarse cuales fueron éstas. Puede accederse a copia de la presentación en el link “Yerba Buena-Presentación por el Colector Pluvial del Bulevar 9 de Julio”. Brevemente las exponemos:</p>
<p>1. Objeción de enviar la mayor parte de los colectores de desagüe hacia el Canal Sur. Este gran colector, concebido para protección de la capital frente a los aportes que bajan de la Sierra de San Javier y que atraviesan el área pedemontana urbanizada desde Tafí Viejo hasta San Pablo, ha evidenciado no sólo que es insuficiente en su capacidad sino que ha sufrido un enorme grado de destrucción, casi imposible ya de detener con las tareas de reparación que se realizan como trabajos de emergencia. Sobrecargar una obra insuficiente es evidentemente una mala decisión estratégica, a menos que se reformule totalmente la ingeniería del Canal Sur, aumentando drásticamente su capacidad de conducción de caudales. Sin dudas, ello conlleva la necesidad de importantes inversiones, pero antes de ello, un meduloso estudio sobre las mejores opciones estratégicas.<br />
2. Descargas al Canal Sur. No se tuvo en cuenta que este cuerpo receptor principal, al escurrir frecuentemente con plena capacidad (máximo nivel del agua), provocará remansos en todos los colectores que entregan a él, en particular al del Bulevar 9 de Julio actualmente en construcción, impidiendo su descarga y provocando desbordes dentro del ámbito de Yerba Buena.<br />
3. Orden de prioridad de las obras. En el Plan Director se plantearon diversas obras de desagüe que colectarán aguas que se van acumulando en su escurrimiento general norte-sur y noroeste-sudeste, desde Av. Perón hasta el canal Yerba Buena. Se definieron las cuencas de aporte para cada una de ellas y se dimensionaron las obras para captar y conducir los caudales correspondientes a cada cuenca (ver en link citado anteriormente croquis gráfico al respecto).<br />
Para que ello funcione, se deben construir las obras en un cierto orden; de lo contrario, ellas reciben caudales superiores a los que se tomaron para diseño y por tanto colapsan sin prestar el servicio o utilidad esperada. Tal orden racional de prioridades de ejecución no existió en el Plan Director. Como resultado, se decidió iniciar por el colector del Bulevar 9 de Julio, siendo esa obra la de último lugar en la secuencia lógica. Se cometieron los mismos errores ocurridos en el ejido de la capital, que constituyen fracasos históricos que, lamentablemente, no se aquilataron.<br />
4. Efectos en la primera obra encarada.- Como resultado de lo antedicho, la primera obra encarada, el colector del Bulevar 9 de Julio, constituye una mala decisión en materia de planeamiento de manejo de aguas pluviales en el ámbito urbano de Yerba Buena. Recibirá mucha más agua que la que tiene prevista, no podrá descargar adecuadamente en el canal Sur, y por tanto no resolverá los problemas de inundaciones que se pretende afrontar.</p>
<p>Como corolario de lo expuesto, la principal crítica de la que es pasible la administración Toledo (2007-2015), que tomó la decisión de su construcción, no deriva esencialmente de los errores de planeamiento e ingeniería (un intendente no tiene porqué dominar esas materias), sino de haberse embarcado en obras de gran impacto urbano, de alcance estratégico, sin otro asesoramiento que el de sólo un profesional, sin haber sometido las propuestas de largo plazo al análisis y evaluación de instituciones que podían haber oficiado como organismos de control y aval para tan importantes decisiones, que pautarán la vida urbana de Yerba Buena por muchas décadas hacia el futuro. Puede agregarse como grave la falta de previsión de la Administración en organizarse para hacerse cargo de una obra muy importante que requerirá un servicio de operación y mantenimiento, capacidad de la que se carece actualmente.</p>
<p>Finalmente, cabe tener en cuenta la falencia puesta en evidencia por los organismos gestores de la financiación de la obra (Norte Grande Hídrico y BID), quienes auditan técnicamente los proyectos a financiar y a los cuales, aparentemente, pasaron desapercibidos los importantes aspectos comentados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PROPUESTA DE ACCIONES PARA LA NUEVA GESTIÓN MUNICIPAL 2015-2019</strong></p>
<p>En breves párrafos se sintetizan sugerencias de lineamientos estratégicos que, a juicio de quién escribe, convendría tener en cuenta para encarar una acción municipal eficaz sobre un tema complejo y dificultoso para la ciudad.</p>
<p>Es bien sabido que la ciudad de Yerba Buena, al igual que todas las ciudades de la provincia, carece de capacidad económica para afrontar las obras públicas necesarias para el manejo de los problemas de las aguas pluviales del ejido. Sin soporte del gobierno Provincial y de planes nacionales no será factible lograr la construcción de las obras. Sólo le cabe entonces al Municipio estudiar a fondo las obras necesarias para solucionar los problemas, prever las necesidades futuras, planificar las soluciones y establecer las normativas requeridas para regular el crecimiento de la ciudad, desencadenante de los agravamientos acumulativos de los problemas de escurrimientos de las aguas de lluvias.</p>
<p><em><strong>A.- Revisión del Plan Director de Desagües Pluviales del Gran S.M. de Tucumán</strong></em></p>
<p>Objetivos: Revisar los principios de planeamiento de las redes, el crecimiento real de las ciudades, la real hidrología para diseño, los proyectos de ingeniería de las obras a la luz de la destrucción ocurrida, el orden de ejecución de las obras planteadas y las acciones no estructurales necesarias.<br />
Revisión de la calidad técnica de los proyectos ya elaborados.</p>
<p>Esta tarea, imperiosa a todas luces, debe consistir en requerir del Gobierno Provincial que se encare la revisión del sistema general de desagüe del conglomerado Gran San Miguel de Tucumán, compuesto por los canales Norte, Sur, Cainzo-Las Piedras, San José y Yerba Buena. Como ya se dijo, ese sistema ya evidenció reiteradas veces su insuficiencia y, a su vez, sufrió un grado de destrucción tal que amerita evaluar lo que es necesario corregir y mejorar antes de la reconstrucción.<br />
Esta revisión es altamente necesaria ya que la problemática afecta a varios municipios (Capital, Las Talitas, Tafí Viejo y Yerba Buena).</p>
<p>En lo que al sistema de colectores pluviales internos de Yerba Buena compete, los cambios que se planteen en los cuerpos receptores principales mencionados incidirán en su reformulación.</p>
<p>Se deberá gestionar ante las autoridades provinciales con jurisdicción en el sistema general de desagües (Secretaría de Obras Públicas y Dirección Provincial del Agua) la realización de los estu-<br />
dios y proyectos de reformulación de ese sistema general, procurando preservar el derecho de participación de la Municipalidad de Yerba Buena en las decisiones que surgieren.</p>
<p><em><strong>B.- Obras dentro del área del municipio</strong></em></p>
<p>El municipio debe resolver en primera instancia los aspectos cuestionables del Plan Director y encarar las obras que resulten del mismo con un ritmo sostenido de inversiones, por lo que deberá inexorablemente recurrir al apoyo del gobierno provincial y gestionar fondos nacionales y/o internacionales. Resolver la red interna de la ciudad está atado a resolver la capacidad de los cuerpos receptores troncales, de jurisdicción provincial (canales Sud, Cainzo-Las Piedras y Yerba Buena).</p>
<p>Las escasas obras de desagüe existentes en la actualidad dentro de la ciudad son casi irrelevantes en su desempeño frente al gran crecimiento que se dio en las últimas décadas. Algunas pequeñas mejoras en la captación de agua de calzadas puede acometerse en el colector por avenida Perón, que resultaron muy ineficientes por su mala ingeniería. En diversos canales o zanjones, mejorar las captaciones y su capacidad implica trasladar los problemas a otras partes de la ciudad, ya que en realidad no tienen cuerpos de agua a dónde entregar los caudales (ejemplo Saavedra Lamas).</p>
<p><em><strong>C.- Obra Colector del Bulevar 9 de Julio</strong></em></p>
<p>Principio: Involucrar al Municipio en la supervisión de la calidad de la obra y evaluar posibilidades correctivas dentro del marco del contrato. El Municipio deberá hacerse cargo del mantenimiento y la operación de la obra una vez concluida. Ello debería ser razón suficiente para plantear su derecho a involucrarse, de modo de evitar a tiempo los eventuales problemas futuros que se originen en defectos de proyecto y de construcción.</p>
<p>Esta obra, si bien prevista en el Plan Director, como ya se dijo, debería haber sido encarada en último término dentro del conjunto de obras previsto en el plan. A raíz de ello, una vez concluida y entrada en servicio, no prestará la utilidad esperada puesto que recibirá aguas pluviales de una cuenca de aporte mucho mayor a la que se definió para el proyecto. Asimismo, tiene el error de concepción de entregar sus aguas al Canal Sur, el que frecuentemente se colma en su capacidad e impedirá la descarga del Colector del Bulevar. La consecuencia de ello será que, por efecto remanso, este colector entrará en presión varios cientos de metros a lo largo del bulevar y no tendrá capacidad de conducción de caudales, ocasionando emergencia de aguas hacia la calzada y falta de captación de la que vendrá por ellas.</p>
<ul>
<li>Evaluar las atribuciones del Municipio según las estipulaciones del préstamo BID y del Contrato de Obra.</li>
<li>Solicitar a la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad y de la Provincia, la Inspección de Obras, etc., copia del proyecto y del contrato. También de los libros de Órdenes de<br />
Servicio y de Notas de Pedido.</li>
<li>Sobre la base de la información obtenida, evaluar la posibilidad de adoptar medidas correctivas para mitigar al menos las insuficiencias de la obra.</li>
</ul>
<p><em><strong>D.- Obra Colector Solano Vera-San Luis</strong></em></p>
<p>Principio: Tratar de asegurar la participación de la Municipalidad en el control de calidad y planificación de las obras y en lo referente a la ocupación del espacio público, interferencia con otras redes, reorganización del tránsito. Evaluar el proyecto licitado para detectar eventuales aspectos que pudieren ser mejorados o corregidos.</p>
<ul>
<li>Pedir Pliego Licitatorio a la SEOP, municipal y provincial, NOA Hídrico, etc.</li>
<li>Analizar calidad del proyecto y modelo de contrato.</li>
<li>Buscar de tomar conocimiento del proceso de evaluación de propuestas licitatorias y evaluar la marcha probable del contrato. Tener presente de que todo hecho inconveniente que incida en la calidad operativa de la obra y en su eficaz desempeño deberá ser afrontado por el Municipio.</li>
</ul>
<p><em><strong>E.- Formulación de un Código de Drenaje Pluvial Urbano.</strong></em></p>
<p>Principio: Establecer normativa para iniciar un proceso de ordenamiento urbano que tienda a controlar y limitar los aspectos negativos de la acumulación de aguas pluviales en el ambiente urbano de Yerba Buena, haciendo confluir acciones públicas y privadas que permitan manejar el problema a futuro.</p>
<ul>
<li>Elaboración del Código de Drenaje Pluvial Urbano.</li>
<li>Tratamiento y puesta en vigencia por el H. Concejo Deliberante.</li>
</ul>
<p><em><strong>F.- Creación del Departamento de Drenaje Pluvial Urbano</strong></em></p>
<p>Tendrá como misiones:</p>
<ul>
<li>Elaborar los planes y proyectos de drenaje pluvial en el área urbana actual y sus futuras expansiones.</li>
<li>Planificar y establecer pautas para el manejo de las aguas pluviales dentro del ámbito municipal.</li>
<li>Aprobar los proyectos de manejo de aguas pluviales de los emprendimientos privados y de los planes de vivienda oficiales.</li>
<li>Operar las redes de desagües pluviales y hacerse cargo de su conservación y mantenimiento.</li>
<li>Velar por el cumplimiento del Código de Drenaje Pluvial Urbano.</li>
<li>Asesorar al ejecutivo Municipal en todo lo referente a la temática de drenaje pluvial en el ámbito municipal. En particular sobre normativas sobre aspectos urbanos y edilicios que puedan formar parte de la mitigación de los fenómenos de las aguas pluviales (usos del suelo, retenciones en parcelas, etc.).</li>
</ul>
<p>Ing. Franklin J. Adler</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Inundaciones urbanas &#8211; Planes Directores en la Argentina</title>
		<link>https://problemasdelagua.com.ar/inundaciones-urbanas-planes-directores-en-la-argentina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Franklin Adler]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2016 16:44:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Inundaciones en la Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Las inundaciones]]></category>
		<category><![CDATA[drenaje pluvial]]></category>
		<category><![CDATA[estructural]]></category>
		<category><![CDATA[infraestructura]]></category>
		<category><![CDATA[municipios]]></category>
		<category><![CDATA[no estructural]]></category>
		<category><![CDATA[planeamiento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Artículo publicado en la revista CET de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán, número 30, octubre/2008. INUNDACIONES URBANAS &#8211; PLANES...</p>
<p>La entrada <a href="https://problemasdelagua.com.ar/inundaciones-urbanas-planes-directores-en-la-argentina/">Inundaciones urbanas &#8211; Planes Directores en la Argentina</a> se publicó primero en <a href="https://problemasdelagua.com.ar">Problemas del agua</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Artículo publicado en la revista CET de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán, número 30, octubre/2008.</em></p>
<p><strong>INUNDACIONES URBANAS &#8211; PLANES DIRECTORES EN LA ARGENTINA</strong></p>
<p><strong>Franklin J. Adler</strong></p>
<p><strong>RESUMEN</strong><br />
El desarrollo de infraestructura de drenaje pluvial urbano se está produciendo en la Argentina por la fuerte presión de los problemas de inundaciones y al amparo de una mayor disponibilidad de fondos para obras públicas por la particular situación económica del país.</p>
<p>Paralelamente, los organismos de crédito, especialmente internacionales, imponen a los municipios criterios de elegibilidad basados en planes directores.</p>
<p>La tradición de los municipios en la Argentina ha sido ignorar los problemas de drenaje pluvial asociados a la urbanización. Las ciudades crecieron caoticamente y en general se encuentran hoy atenazadas por problemas de resolución compleja y costosa. Un plan director tiene como objetivo introducir pautas de racionalidad y eficacia para el logro de un objetivo importante para la sociedad urbana.</p>
<p>Criterios hoy aplicados o dominantes en países avanzados son de escasa y lejana aplicabilidad bajo las condiciones locales, por diversas razones, no sólo económicas. Las denominadas “acciones no estructurales” suelen ser de más difícil implementación que las “estructurales” (obras), en tanto que implican necesarias transformaciones de las instituciones vigentes.</p>
<p><strong><em>MASTERPLANS FOR STORMWATER MANAGEMENT IN ARGENTINA</em></strong></p>
<p><strong><em>ABSTRACT</em></strong></p>
<p><em>The development of urban pluvial drainage infrastructure is taking place in Argentina stressed by the strong pressure of flood problems and because of a greater allocation of funds for public works by the particular economic situation of the country.</em></p>
<p><em>At the same time, credit institutions, mainly international, impose their selection criteria based on specific masterplans on municipalities.</em></p>
<p><em>Municipalities in Argentina have traditionally ignored problems of pluvial drainage associated to urbanization. Cities grew chaotically and in general they are tied down by problems of complex and expensive resolution. A masterplan intends to introduce guidelines of rationality and effectiveness for the achievement of important goals for the urban society such as stormwater management and flood protection.</em></p>
<p><em>Dominant criteria applied in advanced countries nowadays are of little and remote applicability under the local conditions, for various reasons, not only economic. The so called “nonstructural actions” are usually of more difficult implementation than “structural actions” (works), as they imply necessary transformations of the existing institutions.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>I.- INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p>El desarrollo de infraestructura de drenaje pluvial urbano se está produciendo en la Argentina por la fuerte presión de los problemas de inundaciones y al amparo de una mayor asignación de fondos para obras públicas por la particular situación económica del país. En la mayoría de las ciudades y aglomerados urbanos el crecimiento del espacio ocupado se produjo en forma caótica sin atención a los efectos del mismo. La falta de planificación y de regulaciones, o la incapacidad de las instituciones y organismos para su aplicación cuando existen, han contribuido a que la mayoría de las ciudades presenten un cuadro ambiental altamente problemático, en el cual las inundaciones y daños originados en la falta de adecuado drenaje pluvial conforman una componente sustancial y de difícil resolución.</p>
<p>Si bien motivadas en fenómenos de muy diversa naturaleza, inundaciones en áreas urbanas como Buenos Aires, Rosario, Tucumán, Resistencia, Santa Fe, Mar del Plata y muchas otras, han elevado el clamor por soluciones que la población presume o pretende factibles a corto plazo.</p>
<p>La necesidad de afrontar problemas de gran complejidad y solución progresiva y costosa lleva al requerimiento de planes directores que brinden principios de racionalidad en la toma de decisiones.</p>
<p>Un plan director de manejo de aguas pluviales (o de “drenaje pluvial”) comprende un conjunto de acciones que se encaran para remediar problemas existentes provocados por aguas pluviales y prevenir la ocurrencia de nuevos problemas. Incluye el desarrollo y puesta en funcionamiento de medidas estructurales (obras) y no estructurales a fin de conciliar la función de acumulación y conducción que tienen los sistemas de drenaje pluvial dentro del espacio y las necesidades del crecimiento poblacional y urbano.</p>
<p>Un plan director de drenaje pluvial es, en esencia, un componente de la planificación. En el caso particular que aquí tratamos, para un ámbito urbano. Por tanto debe estar vinculado a un proceso de planificación integral de ese espacio geográfico en cuestión. Debe admitirse que la planificación no ha sido una disciplina cultivada y practicada en los ámbitos públicos de la Argentina y, en consecuencia, el crecimiento urbano siempre se produjo en modo espontáneo y caótico. Si bien hay ciudades argentinas que cuentan con “códigos urbanos” (Buenos Aires, Rosario, Rafaela, Bariloche y otras menores) o “planes urbanos ambientales“ por lo general se concentran en regular aspectos de usos de suelo que no prevén siempre los problemas de inundaciones, ni generan adecuada capacidad de gestión al respecto, quedando, por añadidura, expuestas las ciudades a los efectos de frecuentes “ordenanzas de excepción” que devalúan los resultados de la planificación. La expansión de las ciudades continúa entonces con escasa o nula atención a los impactos ambientales consecuentes. Entre los más importantes, objeto de tratamiento en este trabajo, están las inundaciones y los daños y afectaciones resultantes.</p>
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<p>Las ciudades con trama urbana consolidada (en trazado y densificación edilicia) presentan dificultades serías de resolución de sus problemas de drenaje pluvial en cuanto no han previsto espacios físicos para obras de drenaje pluvial y tampoco tienen regulaciones para un manejo progresivo hacia el futuro. La expansión hacia nuevas áreas que se produce principalmente a raíz de las urbanizaciones masivas de los planes oficiales escasamente va acompañada de medidas de previsión y de mitigación de los conocidos impactos ambientales en materia hídrica.</p>
<p>La gran mayoría de las ciudades argentinas se ubican en regiones de clima subtropical, con regímenes de estación húmeda con lluvias intensas. Ello provoca problemas de drenaje pluvial que frecuentemente adquieren caracteres graves (afectación de propiedades e infraestructuras) o van en detrimento de la calidad ambiental (inundaciones, insalubridad, incomunicación, etc.). Con ese marco de deterioro el crecimiento urbano continúa produciéndose y plantea la imperiosa necesidad de introducir pautas de racionalidad para revertir aquel deterioro o al menos mitigarlo. De allí surge la necesidad de elaboración de “planes directores de drenaje pluvial”. Paralelamente, los organismos de crédito, especialmente internacionales, imponen a los municipios criterios de elegibilidad basados en esos tipos de instrumentos.</p>
<p>Los planes directores de drenaje pluvial urbano son específicos para cada ambiente urbano y determinados por las características y restricciones que cada ciudad impone, con su multiplicidad de factores físicos, normativos e institucionales. El presente trabajo trata de mostrar que los criterios modernos hoy aplicados o dominantes en países avanzados son de escasa y lejana aplicabilidad bajo las condiciones locales, por diversas razones, no sólo económicas, que se analizan más adelante.</p>
<p>Afrontar la realización de un plan director de drenaje pluvial urbano implica en la Argentina la consideración de las características especiales de nuestro país, que determinarán ciertamente la viabilidad de aquel.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1347" src="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/La-Nación-2.jpg" alt="La Nación 2" width="600" height="400" srcset="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/La-Nación-2.jpg 600w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/La-Nación-2-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>
<p><strong>II.- ASPECTOS BASICOS DE LA PROBLEMÁTICA DEL DRENAJE PLUVIAL URBANO</strong></p>
<p><strong>II.1.-La problemática del drenaje pluvial urbano en los países en desarrollo</strong></p>
<p>Se considera útil, al analizar los condicionantes y restricciones para elaborar un plan director como el propuesto para aplicar en la Argentina, tener en cuenta aspectos comunes y frecuentes en los países llamados “en desarrollo”. En efecto, tales aspectos determinan largamente el carácter, alcance y viabilidad de los planes. La diferenciación con los países “desarrollados” no solo deriva de una frecuente diferencia en la problemática en sí, sino que el nivel de éstos hace que los objetivos planteados sean diferentes.</p>
<p>Al evaluar los impactos que los procesos de urbanización tienen en el drenaje urbano, es posible concluir que en los países en desarrollo la cuestión principal es el crecimiento de las ciudades sin planificación en general y, cuando ella existe en algún grado, el drenaje o manejo de aguas pluviales no es tenido en cuenta como factor significativo. Las consecuencias de ello son:</p>
<p>a) Asentamientos de población en planicies fluviales inundables (p.e., en la capital de Tucumán, en las riberas del río Salí, en Concepción las del río Gastona, las ciudades ribereñas del río Paraná como Resistencia, Reconquista, Santa Fé, en Bariloche las riberas del Ñireco, etc).<br />
b) Avances de la urbanización hacia zonas de riesgo en general, como bajos inundables, piedemontes y conos aluviales, etc. (Yerba Buena y Rinconada en Tucumán, torrentes aluvionales en la ciudad de Mendoza, torrentes del Cerro Otto en Bariloche, son algunos ejemplos).<br />
c) Incremento de la frecuencia de inundación por la urbanización creciente de las cuencas urbanas. La expansión urbana hacia las zonas altas agrava crecientemente los problemas. (estos casos son los más frecuentes, como consecuencia de la urbanización, pero más agudos en territorios de baja pendiente como las ciudades del Litoral y la Pampa Húmeda Argentina).<br />
d) Degradación de áreas urbanas por erosión, sedimentación de sólidos y permanencia de aguas estancadas (áreas urbanas sin pavimentos, en los extremos de fuertes y bajas pendientes respectivamente).<br />
e) Impactos en la calidad de las aguas de cuerpos receptores (arroyos, ríos, lagos) por arrastre de sólidos y residuos de la superficie urbana.</p>
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<p>Para los países en desarrollo se impone un análisis de los factores sociales, económicos y legales asociados a los problemas señalados (IHP, 2001 constituye un valioso análisis). Con matices variados, son un lugar común en la geografía del sub-desarrollo y caracterizan en muchos aspectos las diferencias con los países desarrollados que no pueden soslayarse a la hora de buscar caminos de solución a los problemas locales. Así es posible señalar las siguientes cuestiones:</p>
<ol>
<li>Un grave problema existente en los procesos de urbanización en los países en desarrollo es la ocupación ilegal de espacios urbanos o peri-urbanos por población de escasos recursos, consecuencia de fenómenos complejos que no son de analizar aquí, pero que incluyen problemas migratorios internos, desequilibrios y transformaciones de las economías con consecuencias en la ocupación y el empleo, etc.</li>
<li>Las tierras fiscales cercanas a las ciudades son propicias para la invasión por parte de sectores de bajos recursos, dado el débil o ningún control o ejercicio de posesión que los gobiernos tienen sobre esas tierras. Cuando las tierras son de particulares, en zonas de escaso valor por sus desfavorables condiciones ambientales, suele ocurrir que sus propietarios favorecen o inducen procesos ilegales de ocupación para forzar posteriores acciones expropiatorias por parte del Estado. Espacios que son desocupados por alguna acción de relocalización realizada por el Estado son nuevamente ocupados por otras generaciones de invasores en tanto que no se les da destino inmediatamente o no se protegen (los caminos de sirga de canales urbanos son claro ejemplo de ello, como el canal de Desagüe Norte de S.M. de Tucumán).</li>
<li>Los estados municipales o provinciales suelen tener escasa o nula vocación de imponer la racionalidad en el uso del territorio, ni aún frente a los hechos de las ocupaciones ilegales en zonas de riesgo o ambientalmente desaconsejables. Con frecuencia se actúa en sentido contrario, consolidando esas radicaciones mediante la provisión de redes de servicios básicos como agua potable y electricidad.</li>
<li>Son escasas las ciudades que cuentan con Planes Directores Urbanos, Planes Reguladores o Códigos Urbanos que establezcan, al menos en sus propósitos, normativas para el ordenamiento del territorio y el crecimiento urbano. Tales carencias se deben a diversas causas cuyo análisis excede el alcance de este trabajo.</li>
<li>La existencia de planes urbanos o normativas para el crecimiento no constituye en sí garantía de un desarrollo urbano equilibrado y racional. Los municipios son en general débiles en cuanto a su capacidad de imponer la normativa y ejercer el control de su cumplimiento. Con frecuencia también son superados por decisiones provenientes de niveles administrativos superiores (provinciales y federales). En la actualidad, la supeditación de los municipios a los gobiernos provinciales es marcada y prácticamente institucionalizada por legislaciones de “emergencia” que devinieron permanentes. Tal debilidad suele extenderse a la capacidad para controlar los factores que incidirán en el desarrollo urbano, no solo en materia de drenaje pluvial sino en los otros aspectos relacionados (vías de comunicación, usos del suelo, acumulación de residuos,&#8230;., etc.).</li>
<li>Mención especial en materia de debilidad estructural de los municipios merece la insuficiente capacidad técnica de generar propuestas, tomar decisiones, elaborar proyectos, ejecutar o supervisar obras y ejercer un permanente y eficiente mantenimiento de los sistemas. Con frecuencia se realizan obras de drenaje pluvial de importancia y alto costo al amparo de una ayuda ocasional o de oportunidad del gobierno provincial o nacional, las que después de habilitadas no cuentan con un mínimo servicio de conservación, lo que provoca acelerado deterioro, pérdida de funcionalidad y, con frecuencia, colapsos y pérdidas físicas de envergadura (importantes obras de drenaje pluvial ejecutadas en la década de los 70 en S.M de Tucumán bajo el gobierno militar, no cuentan con mantenimiento sistemático y sufrieron fuerte deterioro y hasta destrucción total en su primera década de operación).</li>
<li>Las expansiones urbanas en las últimas décadas en la Argentina se produjeron en gran parte por los programas de viviendas de interés social, sustentados exclusivamente en la inversión pública. Su importancia ha sido tal que se puede considerar que determinaron en importante grado las características de los impactos ambientales derivados de la urbanización. Tales programas, como es bien conocido, se basan en pautas económico-sociales y políticas con escasos puntos de contacto con el planeamiento territorial. Sus características más generalizadas son:</li>
</ol>
<p>* Las urbanizaciones con frecuencia no se sujetan a las regulaciones de planes urbanos (si existen) y rara vez tienen en cuenta sanos principios de planificación urbana que constituirían aportes de interés al crecimiento de la ciudad.<br />
*Se urbaniza generalmente en terrenos de bajo costo, que frecuentemente son los menos favorables por ser zonas de riesgo (zonas bajas, planicies de inundación de ríos, zonas con napas freáticas altas, faldeos de montaña, etc.). Muchas operatorias de urbanización se realizaron con sistemas en los que los terrenos fueron propuestos por las empresas constructoras oferentes sin sujección a mapas de riesgo o exclusión (si los hubieron).<br />
* Las urbanizaciones no contemplan los impactos que generan en los escurrimientos pluviales sobre las áreas agua abajo de las mismas.<br />
* Los objetivos de solucionar problemas habitacionales a la mayor cantidad de población posible llevan a la adopción de viviendas de bajo costo, lo que suele significar subdivisión en grado sumo del suelo (lotes pequeños) y construcción de baja calidad. Estos rasgos inhiben cualquier intento ulterior de proveer algún control de caudales pluviales “en origen” (concepto que se desarrolla más adelante).<br />
* En tren de asignar la mayor parte de los presupuestos a generar espacios habitables (“techo”), las vías públicas (calzadas y veredas) no son ejecutadas o apenas se ejecutan en forma incipiente (cordón-cuneta en el mejor de los casos). Se pierde con ello un importante recurso de manejo de los flujos de agua superficiales. Ello afecta fuertemente la calidad ambiental de mu-chas urbanizaciones masivas, con calles de tierra en pésimo estado, áreas encharcadas, frecuentemente intransitables para los peatones.<br />
* Las tramas urbanas adoptadas no suelen adecuarse a la morfología del territorio, generando serios trastornos para la circulación libre de las aguas pluviales y a los propietarios para evacuarlas hacia la vía pública o la red natural de drenaje, usualmente obstruida por la urbanización (la ciudad de Bariloche es un claro ejemplo, lo que origina innumerables conflictos y demandas al Municipio, que autoriza los loteos).<br />
* A pesar del impacto zonal que significan las urbanizaciones masivas, la inversión en infraestructura suele limitarse a la de vinculación o “enlace” con redes básicas de servicios (agua potable, cloaca, electricidad y gas). En general no se contempla la necesaria infraestructura de drenaje pluvial y menos aún cuando los problemas preexistentes en esa materia son de envergadura.</p>
<ul>
<li>El bajo ingreso promedio de las sociedades de los países en desarrollo no permite acompañar el crecimiento demográfico y la expansión urbana con las necesarias obras de infraestructura que son inherentes al bienestar del habitat (pavimentos, redes cloacales, drenaje pluvial, telefonía, gas, etc.). Usualmente los fondos públicos de los planes de vivienda se asignan a las redes de servicios más esenciales (agua potable y electricidad), postergándose las más costosas (cloacas y pluviales). La telefonía y gas, siendo servicios mayormente privatizados en la Argentina, están supeditados a criterios de rentabilidad de las empresas prestatarias o a la existencia de subsidios estatales.</li>
</ul>
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<p>Foto: Diario La Nación</p>
<p><strong>II.2.-Criterios modernos de drenaje pluvial urbano</strong></p>
<p>La forma de tratamiento del manejo de las aguas pluviales establece también líneas bien diferenciadas a lo largo de la evolución de los ambientes urbanos en las últimas décadas.</p>
<p>El modo tradicional de manejo de las aguas pluviales que se originan en un ambiente urbano está basado en una rápida evacuación de las aguas pluviales a través de la pronta captación de caudales superficiales concentrados en las vías primarias de escurrimiento (cunetas de calzadas) por medio de estructuras ad-hoc (sumideros, fosas, alcantarillas, etc.), su introducción en conductos cerrados o abiertos y su conducción hacia “cuerpos receptores” que pueden ser otros canales principales, ríos, arroyos, lagos o el mar.</p>
<p>Ese criterio de manejo no intenta controlar la cantidad de agua (caudales) que se genera por la precipitación en el conocido proceso “precipitación = infiltración + evaporación + retención + escurrimiento”. Así, la acumulación de caudales en el escurrimiento hacia agua abajo de una cuenca requiere conductos de tamaño creciente que en muchos casos alcanzan envergaduras muy importantes y costos elevados. Estos sistemas reducen el tiempo de concentración de las cuencas urbanas ya que aceleran los escurrimientos por las conducciones, que son más veloces que por superficie y se traducen en intensidades de las lluvias de diseño más altas.</p>
<p>Es sabido que los caudales de escurrimiento superficial en un ambiente urbano son decididamente más elevados que en las condiciones ambientales naturales, donde la cobertura vegetal natural favorece la retención, infiltración y evaporación. La presencia de superficies impermeables (techos, patios, playas, pavimentos, etc.) incrementa el porcentaje de agua que escurre libremente y se acumula en un proceso de concentración acelerado por la misma urbanización y las características del terreno (esencialmente la pendiente). Los hidrogramas de caudales van incrementando tanto en su valor máximo (caudal “pico”) como en los volúmenes totales escurridos. Las conducciones deben ser diseñadas para esos caudales pico, Manejar esos caudales puede requerir obras de gran envergadura que usualmente exceden la capacidad económica municipal de afrontarlas.</p>
<p>La tendencia moderna introduce el concepto de “control en origen” de los caudales superficiales de escurrimiento. Ello significa el empleo y aplicación de diversos criterios y/o dispositivos que tienden a reducir la cantidad de agua que escurrirá (reduciendo así los volúmenes) y a demorar el proceso de concentración (reduciendo así los caudales pico). Con ello se logra reducir la magnitud de las obras de conducción y sus altos costos asociados lográndose también efectos ambientales beneficiosos vinculados a la calidad de las aguas efluentes, recarga de acuíferos, etc. También se verán más adelante las restricciones y dificultades en la aplicación de tales criterios en ambientes urbanos consolidados y en marcos institucionales débiles.</p>
<p>Los recursos aplicables para lograr los efectos mencionados cubren un amplio espectro que se pueden subdividir globalmente en acciones estructurales (obras) y no estructurales (regulaciones).</p>
<p>Acciones estructurales<br />
* Dispositivos de detención a nivel de predio (en propiedades privadas como centros comerciales, plantas industriales, countrys, playas de estacionamiento, etc.). La detención demora los caudales y en consecuencia los reduce.<br />
* Dispositivos de detención a nivel zonal (lagunas de amortiguación en propiedad pública, como plazas, parques, barrios de viviendas masivas oficiales, etc.)<br />
* Dispositivos de retención a nivel de predio (las retenciones, además de demorar los caudales, favorecen la reducción de volúmenes por infiltración)<br />
* Dispositivos de retención zonal<br />
* Pavimentos permeables</p>
<p>Acciones no estructurales<br />
* Regulaciones sobre uso del suelo a nivel de predio (limitación de factores de ocupación)<br />
* Planificación del uso del espacio público (previsión de espacios verdes, zonas de detención de aguas, etc.)<br />
* Detección y definición de las áreas de riesgo y establecimiento de restricciones en ellas (por ejemplo: zonas bajas, depresiones topográficas, planicies de inundación de ríos que atraviesan el ámbito urbano, etc).<br />
* Planificación del crecimiento de las ciudades y consideración del manejo de las aguas pluviales desde el comienzo de los nuevos emprendimientos.<br />
* Normativa vinculada a los aspectos anteriores</p>
<p>Los recursos señalados suelen aplicarse combinados en un adecuado manejo ambiental para preservación del habitat, lo que implica un firme manejo del territorio y los factores ambientales (suelo, agua, aire).</p>
<p>Hay asimismo otras importantes acciones “no estructurales” que tienen importancia sustantiva en el manejo de la problemática pluvial y que se refieren a cuestiones institucionales e instrumentales que constituyen factores necesarios para el éxito de cualquier plan director en la materia. Por ejemplo:</p>
<p>Institucionales</p>
<ul>
<li>Creación de instituciones municipales que constituyan autoridad de aplicación del plan director, con poder de policía para garantizar el cumplimiento de la normativa.</li>
<li>Dilucidación de jurisdicciones municipales, metropolitanas y provinciales para los casos de complejidad territorial (el Área Metropolitana del Gran Tucumán abarca siete municipios interligados).</li>
<li>Asignación de responsabilidades operativas a los municipios y otras formas modernas de organización (delegación en consorcios, creación de empresas municipales, etc.).</li>
</ul>
<p>Instrumentales</p>
<ul>
<li>Elaboración e imposición de códigos técnicos para asegurar la calidad técnica y funcional de las obras y las acciones (por ejemplo: Manual de Drenaje Urbano).</li>
<li>Establecimiento de un régimen tributario para soporte del sistema.</li>
<li>Programas de registro del régimen de lluvias (estaciones de medición).</li>
<li>Programas educativos para lograr adhesión de la población a los objetivos del plan.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1367" src="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/534075_20130222172021-La-Gaceta.jpg" alt="534075_20130222172021-La Gaceta" width="970" height="546" srcset="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/534075_20130222172021-La-Gaceta.jpg 970w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/534075_20130222172021-La-Gaceta-300x169.jpg 300w, https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/534075_20130222172021-La-Gaceta-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 970px) 100vw, 970px" /></p>
<p>Foto: Diario La Gaceta de Tucumán</p>
<p><strong>III.- PLANES DIRECTORES EN LA ARGENTINA</strong></p>
<p>Al analizar la factibilidad de implementación y puesta en vigencia de planes directores de drenaje pluvial urbano en la Argentina, deben tenerse en consideración realidades y restricciones de significativa importancia que determinan aquel objetivo.</p>
<ol>
<li>En primer lugar, se debe asumir que un plan director de drenaje pluvial urbano en la Argentina no puede adoptar, trasladar o apoyarse en modelos de países desarrollados (mayormente del hemisferio norte). Esos países ya han desarrollado en gran parte las acciones estructurales (obras) necesarias para el manejo de las aguas pluviales (captación y conducción) y sus acciones principales actuales apuntan a objetivos de preservación de la calidad del agua de los cursos naturales receptores del drenaje, como forma de preservar el habitat con un grado controlado de contaminación, problema que ha alcanzado niveles elevados en las sociedades de alto desarrollo económico. Ese objetivo, si bien deseable en nuestro país, parece todavía utópico cuando se observa que escasamente se hace algo por los problemas de drenaje pluvial como para aspirar a que se actúe sobre la contaminación de las aguas pluviales. Aún en una ciudad como S.C. Bariloche, implantada en un ambiente altamente sensible, los temas de contaminación de las aguas reciben insuficiente consideración efectiva (Adler et al, 2005).</li>
<li>En segundo lugar, los factores que llevan a la determinación de encarar la elaboración del plan director. Se ha mencionado ya que actualmente los organismos financieros condicionan sus préstamos para obras específicas propuestas por municipios o provincias a su justificación en el marco de planes directores. Si bien las obras hidráulicas (acciones estructurales) conforman un conjunto importante dentro del plan, no son las únicas y están muy relacionadas y supeditadas a otros tipos de acciones, en particular “no estructurales” cuya concreción no demanda necesariamente financiamiento y no suelen incluirse en el paquete de gestión. Frecuentemente, la idea de realización de un plan surge de alguna gestión moderna y visionaria, que no necesariamente tiene continuidad con la renovación periódica de autoridades. Es bastante común en la Argentina el abandono de planes al cambiar las autoridades. La condición ideal para un plan es que sea asumido por la comunidad y los diferentes representantes políticos de la misma, de modo de que no se afecte la continuidad con los cambios políticos.</li>
<li>Usualmente la visión generalizada, tanto en autoridades como en la población, sobre lo que debe ser una acción de gobierno se expresa en realizaciones concretas: obras (en especial bien visibles y “exhibibles”). Los planes, por más estudiados, elaborados y de calidad que fueren, no son reconocidos como una acción de gobierno destacable, en especial en la actualidad, cuando los municipios logran fondos para obras públicas que superan largamente su capacidad histórica de inversión en obras públicas. Debe reconocerse que la carencia de obras de infraestructura urbana acumulada durante largos años ha generado una expectativa y ansiedad en la población que los gobernantes buscan satisfacer a toda costa puesto que ello también brinda lógicos beneficios políticos frente al electorado. Más aún, los pavimentos, la iluminación y las redes cloacales y de gas son obras que son consideradas como de mayor impacto sobre el interés de la población. Las obras de drenaje pluvial, con su alto costo y fuerte impacto sobre las restantes infraestructuras, son proclives a ser despriorizadas, salvo que un organismo financiador de otras obras las imponga como precondición.</li>
<li>Una vez aceptada la idea del plan director, elaborado y disponible éste, se debe ponerlo en vigencia. Ello implica un numeroso conjunto de medidas consecuentes que requieren una decidida política por parte del Ejecutivo Municipal, que se traduce básicamente en normativa (ordenanzas, códigos, etc.) Ello involucra un volumen de trabajo de elaboración y discusión interna que demanda bastante tiempo y dedicación por parte de los responsables. Por lo general los municipios (su personal técnico y profesional) están acosados por los innumerables problemas cotidianos que ocupan prácticamente todo su tiempo y no permiten la dedicación que la seriedad del tema exige. El éxito posterior del plan director reside en gran parte en la continuidad del esfuerzo que se puso en su elaboración medido en la posterior dedicación de todos los responsables de las tareas subsecuentes del plan. Hay una arraigada tendencia a considerar que el plan director es meramente un “listado de obras necesarias”, en el mejor de los casos con una secuencia lógica de ejecución y un anteproyecto de las mismas que permita la gestión de su financiamiento y, en casos de mayor audacia, encarar procesos licitatorios arriesgando imprevisibles ulterioridades.</li>
<li>Es frecuente qué, existiendo voluntad política para encarar un plan director, se tropiece con dificultades serias por la escasez o falta de información básica (la más común es la topográfica y la geotécnica). Ello no debe ser excusa o impedimento para encarar un plan director, puesto que no necesariamente se debe llegar al resultado integral en una sola etapa. La formulación por pasos o etapas sucesivas acumulativas, cada una de las cuales permite definir adecuadamente la siguiente, es un modo no sólo aceptable sino frecuentemente deseable, en particular cuando se recurre al apoyo de consultoría profesional privada, puesto que se evitan contratos gigantes con incertidumbres en los planes de tareas, que terminan afectando la calidad del producto buscado.</li>
<li>En las ciudades más desarrolladas, con el espacio totalmente urbanizado y edificación densa no es posible ya, en general, la aplicación de medidas de “control en origen”. No caben en esos casos otras soluciones que la captación y conducción de aguas por conductos subterráneos y/o a cielo abierto, los que pueden alcanzar tamaños significativos y entrar en conflicto con otras redes de servicios preexistentes, todo lo cual encarece las obras. El control “en origen” es sólo aplicable en áreas nuevas de expansión urbana y grandes emprendimientos donde hay espacio disponible (urbanizaciones masivas de los planes oficiales, centros comerciales e industriales, etc.). La imposición de algunas de las medidas de “detención” a nivel de parcela se vislumbra como sólo aplicable en urbanizaciones masivas (siempre que su costo sea reducido) ya que en la construcción individual privada es muy difícil la imposición y control por los organismos municipales.</li>
<li>En áreas urbanas consolidadas que no cuentan con redes de colectores pluviales, al evaluar a nivel preliminar sus características básicas (trazados, pendientes y dimensiones) suelen resultar obras de gran envergadura por la acumulación de cuencas de aporte y grandes caudales. Para evitar las acumulaciones de caudales es conveniente entregarlos a cuerpos receptores que pueden ser otros canales troncales, cursos de agua naturales (cauces de ríos o arroyos), lagos, mar, etc. Cuando el cuerpo receptor es un canal puede resultar de importantes dimensiones y por ello requiere suficiente espacio para alojar la sección hidráulica y el camino de sirga para mantenimiento. Tales espacios no siempre están disponibles en las ciudades. De todos modos, habilitar cuerpos receptores en un ambiente urbano es clave para un plan de drenaje pluvial ya que crea los cuerpos de entrega de las aguas colectadas en zonas parciales de la ciudad.</li>
<li>Un plan director de drenaje pluvial urbano es un entramado técnico, jurídico y económico complejo. Su eficacia depen-derá no sólo de su calidad como plan sino también de la disponibilidad de una estructura funcional dentro del municipio que sirva de instrumento para su aplicación. Usualmente los municipios no cuentan dentro de su estructura orgánica con departamentos o divisiones para la atención de los problemas de drenaje pluvial. Menos aún cuentan con tributos destinados a tal fin (en cuanto usualmente no se considera que los desagües pluviales constituyan un servicio y por tanto pasible de una tasa específica). Por tal razón, uno de los aspectos básicos que debe contener un plan director en esta materia, es el planteo de las reformas institucionales (estructura orgánica) que permitan crear esas componentes internas del municipio para encargarse de ser Autoridad de Aplicación. Deberá fortalecer las actividades y sectores vinculados a Estudios y Proyectos, Obras, Operación y Mantenimiento, Control de usos del suelo, Planificación Urbana). En el plan director elaborado para la ciudad de S.C. de Bariloche, prov. de Río Negro, se puso particular énfasis sobre esos aspectos como condicionantes del éxito del plan (Adler et al, 2005).</li>
<li>La factibilidad de aplicación de los criterios modernos de drenaje urbano expuestos en II.2 debe evaluarse con criterio realísta en cada situación urbana. No siempre la topografía permite la fácil inserción de lagunas de detención o retención zonales. Los dispositivos de detención en predio son posibles de aplicar en nuevas urbanizaciones masivas siempre que la topografía lo permita y el organismo emprendedor (Institutos de la Vivienda locales) acepte el sobrecosto. Los dispositivos de detención de agua a nivel de cada predio privado suelen ser aceptados por los concejos municipales en tanto no implican costo económico para el municipio pero su efectividad puede ser dudosa. Experiencias elocuentes al respecto en Australia se pueden encontrar en el trabajo (Bewsher, 1995). En el caso de las lagunas zonales o barriales se plantea un problema ambiental serio dado que terminan constituyendo puntos de acumulación de basura (arrastrada por el agua hacia esas depresiones) y donde generalmente no hay organismo responsable del mantenimiento, transformándose en focos infecciosos en el propio ambiente urbano. Esos dispositivos tienen un claro efecto benéfico en reducir la envergadura de las obras de conducción, reduciendo las inversiones necesarias en obras de drenaje pluvial, pero los problemas subsecuentes deben ser tratados en las medidas “no estructurales” que deben acompañarlos para asegurar la obtención de los resultados buscados..</li>
</ol>
<p><strong>IV.- CONCLUSIONES</strong></p>
<p>La preparación de planes directores para afrontar los problemas de inundaciones urbanas en la Argentina, si bien toma características específicas para cada ciudad y su medio físico, tiene rasgos diferenciados de los que se presentan en ciudades del mundo desarrollado. Al caótico crecimiento histórico se suman las fuertes inequidades socioeconómicas y la falta de planificación del crecimiento urbano y su infraestructura. La mayoría de los problemas de inundaciones son producto final de todo ello y por tanto los planes directores deben afrontar la grave situación actual con muy altos costos de corrección y/o mitigación, asumiendo que en una gran mayoría de áreas urbanas consolidadas no hay otra alternativa que la realización de costosas obras, en su mayoría hidráulicas. La aplicación de criterios más modernos es factible en áreas de expansión, pero requiere la implementación de códigos urbanos que contemplen la problemática del drenaje.</p>
<p>Las inevitables inversiones en obras obligan a que todo plan director incorpore la definición de gestión de fuentes de financiamiento, que requerirán soportes legales novedosos en materia municipal.</p>
<p>El fortalecimiento institucional de las autoridades de aplicación (en muchos casos hoy ni siquiera existentes) es parte clave del éxito de cualquier plan director, en cuanto se requiere el disciplinamiento de los múltiples factores que generan el desarrollo urbano (tanto públicos como privados). Por tratarse de ámbitos urbanos la autoridad debe estar en los municipios, pero debe reconocerse que el debilitamiento de las autonomías municipales frente a los gobiernos provinciales, réplica de la relación Provincia-Nación, es un factor que hoy pesa negativamente en la dirección deseable.</p>
<p>No obstante, la promisoria situación económica del país brinda una condición favorable para la planificación del crecimiento urbano y en particular para encarar la problemática asociada de las inundaciones urbanas.</p>
<p>Finalmente, un requisito obvio de un plan director es la continuidad a través de sucesivas administraciones de gobierno. Ello es producto del nivel de maduración de una sociedad y de la calidad de su dirigencia política, algo que los técnicos y planificadores no deben dejar de considerar. No se conoce antídoto contra la carencia de tales atributos.</p>
<p><strong>REFERENCIAS</strong></p>
<p>Adler, F.J., Lazarte R.R, Paz, H.R. (2005) “Plan Director de drenaje pluvial urbano de S.C. Bariloche”, prov. Río Negro, Argentina”. Consejo Federal de Inversiones y Depto. Prov. de Aguas de Río Negro. Se puede consultar una versión sintética en el sitio <strong><a href="https://www.rosario.gov.ar/ArchivosWeb/pluvial/desagues_bariloche.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.rosario.gov.ar/ArchivosWeb/pluvial/desagues_bariloche.pdf</a></strong></p>
<p>Bewsher, D.(1995). “OSD-¿Panacea or problem?” (OSD=On site detention). 34th Annual Conference of Institute of Municipal Engineering, Australia, Sidney</p>
<p>IHP(2001). C. Maksimovic (Chief Editor) “Urban drainage in specific climates”. International Hydrological Programme. Technical Documents in Hydrology. Nº 40- Vol. I, II and III. Unesco, París.</p>
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		<title>Cuando el agua sobra</title>
		<link>https://problemasdelagua.com.ar/cuando-el-agua-sobra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Franklin Adler]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Apr 2016 23:55:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Inundaciones en la Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[drenaje pluvial]]></category>
		<category><![CDATA[inundaciones]]></category>
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		<category><![CDATA[planificación]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Artículo publicado en la revista El Pulso Argentino, año III, Número 8, abril 2011).<br />
Los problemas de las inundaciones urbanas en la Argentina van incrementándose año a año no tanto por el mentado cambio climático como por el desordenado crecimiento urbano y la insuficiencia de obras de infraestructura para afrontar los problemas. A pesar de los avances en los conocimientos técnicos y las herramientas de planificación territorial disponibles, son escasos o nulos los esfuerzos por desarrollar las ciudades con un sentido previsor de los problemas que toda urbanización conlleva. Asimismo los altos costos de las soluciones no suscitan el interés de los gobernantes por tratarse de obras y acciones “poco políticas”</p>
<p>Descargar PDF: <a href="https://problemasdelagua.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/F.Adler-CUANDO-EL-AGUA-SOBRA.pdf" target="_blank" rel="">F.Adler-CUANDO EL AGUA SOBRA</a></p>
<p><em>Foto: Ciudad de Santa Fe, inundación del año 2003 (Diario El Litoral)</em></p>
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