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	<title>Reflexiones personales archivos - Problemas del agua</title>
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	<description>Análisis de la historia, actualidad y futuro de todos los problemas del agua en Tucumán y Argentina.</description>
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	<title>Reflexiones personales archivos - Problemas del agua</title>
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		<title>La mediocridad que condena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Franklin Adler]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Mar 2016 03:39:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones personales]]></category>
		<category><![CDATA[Puente Central Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[Tucumán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mediocridad que condena (Tucumán, diciembre de 2015) Días después del episodio que costó la vida a un forastero bajo el puente Central Córdoba en calle 24...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La mediocridad que condena</strong><br />
<strong>(Tucumán, diciembre de 2015)</strong></p>
<p>Días después del episodio que costó la vida a un forastero bajo el puente Central Córdoba en calle 24 de Setiembre al 1200, el 4/12/2015, me llamó alguien de la Municipalidad de S.M. de Tucumán para solicitarme datos sobre las obras de desagüe que se habían ejecutado allí para vaciar el bajo que se llena de agua en ocasión de tormentas intensas y que se transforma en trampa mortal prácticamente todos los veranos. Ejercí la dirección de una Comisión de Desagües Pluviales del ámbito capitalino en la década de los 90 y hacía veinte años que me había alejado de ese organismo.</p>
<p>Realizamos en ese entonces, con un colaborador, relevamientos de las obras preexistentes para abordar el problema, las que mostraron reiteradamente el total fracaso en lograrlo. Esos documentos desaparecieron de las oficinas municipales, lo que ya es un lugar común en la administración pública, donde nada se conserva, ni se respeta ni se valora. La ciudad no tiene historia. En eso y en muchas otras cosas.</p>
<p>La injusta muerte ocurrida generó mucha justificada indignación en la población. ¿Por qué tendría que saber un visitante lo que ocurre todos los veranos en ese lugar? Buscó cobijo bajo un puente y terminó ahogado. Hace casi cuarenta años que ocurre en los veranos; ya forma parte del paisaje urbano y sus peligros no conmueven mayormente a la sociedad; salvo cuando ocurre alguna muerte. Días después de la tragedia, todo se olvida.</p>
<p>Hace más de treinta años se pretendió dar una solución ingenieril al problema y se fracasó. ¿Mala ingeniería? ¿Problema inmanejable? Yo diría “mediocridad general”.</p>
<p>La realidad es que toda la concepción del sistema de desagües del eje Av. Mitre/Suipacha-Av. Alem/San Luis fracasó. El Plan Decio Costanzi de los años 60 planteó el conjunto de obras necesarias, las que, para funcionar adecuadamente, debían ser ejecutadas en una secuencia lógica atendiendo a la naturaleza de los escurrimientos del agua a través de la ciudad. No se respetó la lógica física de los problemas. Las obras se ejecutaron haciendo caso omiso de ellas y con pésima ingeniería, y el resultado fue que nunca se logró el objetivo propuesto. En todas las lluvias intensas, la cantidad de agua que escurre por Avenidas Mitre y Alem y por las calles paralelas Suipacha y San Luis es tan descomunal que pone en evidencia el fracaso de los desagües construidos en estas últimas. Parte de esas aguas, en cantidades imposibles de mensurar, escapa y se mete hacia el bajo del puente Central Córdoba, ocasionando el lago mortal.</p>
<p>Lo descripto no sólo ocurre en la ciudad con el colector Suipacha-San Luis sino también con el que va por calles Uruguay y Álvarez Condarco con idénticos resultados: Sirvieron poco y nada para mitigar inundaciones. Grandes obras, de alto costo, escaso a nulo resultado. En Yerba Buena está ocurriendo lo mismo con el colector del Bulevar 9 de Julio, actualmente en construcción.</p>
<p>Es decir, en síntesis, que la acumulación de aguas bajo el puente de calle 24 de Setiembre, es producto de la mediocridad general de numerosas administraciones municipales, de la mala calidad de la ingeniería tucumana y del acostumbramiento de la ciudadanía a ser cocinada lentamente como la rana en el caldero, sin capacidad ya de reaccionar. No se da a los problemas urbanos la importancia real que tienen, no se encomiendan las soluciones a los mejores cuadros humanos y las obras se abandonan apenas habilitadas.</p>
<p>Habiendo ya fracasado en solucionar el problema, lo necesario por hacer requiere una inversión tan importante para enmendar errores que pasa a integrar el conjunto de utopías que no caben en la cabeza de nuestros gobernantes ni de los ciudadanos. Sólo cabe pensar en un sistema de alerta y corte de tránsito en momento de tormentas, lo que también es de naturaleza delicada, lo que dudosamente una Municipalidad mediocre pueda manejar confiablemente.</p>
<p>La mediocre idiosincracia dominante en una sociedad se termina pagando finalmente. Hoy la pagó un inocente foráneo visitante. Una víctima más. Debería pesar sobre la conciencia de todos los que habitan y los que rigen los destinos de esta ciudad.</p>
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		<title>El día que me retiré de la Universidad</title>
		<link>https://problemasdelagua.com.ar/el-dia-que-me-retire-de-la-universidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Franklin Adler]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Mar 2016 12:14:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones personales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>EL DÍA QUE ME RETIRÉ DE LA UNIVERSIDAD El día que me retiré de la Universidad vacié mi oficina para devolverla. Había acumulado kilos y kilos de...</p>
<p>La entrada <a href="https://problemasdelagua.com.ar/el-dia-que-me-retire-de-la-universidad/">El día que me retiré de la Universidad</a> se publicó primero en <a href="https://problemasdelagua.com.ar">Problemas del agua</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL DÍA QUE ME RETIRÉ DE LA UNIVERSIDAD</strong></p>
<p>El día que me retiré de la Universidad vacié mi oficina para devolverla.</p>
<p>Había acumulado kilos y kilos de papeles ya inservibles, testimonios de historias pasadas, de escaso a nulo interés para mis sucesores en la cátedra, que detestan el papel y amaban la información en formato digital. Tampoco servirían a los historiadores y arqueólogos del futuro. Serían más útiles para ser reciclados por algunos dinerillos para el comedor infantil al cual solía llevar todos mis rezagos celulósicos y envases plásticos. Así que los salvé del fuego.</p>
<p>Sobre el final de la tarea, casi antes de salir por la puerta por última vez, levanté la vista y vi dos hojas de papel prendidas con alfileres a una placa adosada a la pared. Ajadas y algo sucias por el tiempo, las rescaté y las llevé a casa donde las atesoro y guardaré hasta que cierre ya no la puerta sino los canales de mi cerebro.</p>
<p>Las hojas contenían dos frases que representan de algún modo el difícil equilibrio al que los seres humanos que nos toca vivir en los niveles más altos de oportunidades en la sociedad, deberíamos cultivar. Hacía años me habían cautivado por su sencillez conceptual.</p>
<p>La primera era de Lord Keynes y decía:</p>
<p><strong><em>Las palabras deben tener una pizca de impetuosidad porque son la embestida de los pensamientos sobre la irreflexión.</em></strong></p>
<p>¿Una pizca de impetuosidad? En mi juventud, durante las luchas e ilusiones de la generación de los sesenta, habíamos levantado nuestra voz en busca de la justicia y la verdad. A algunos los apalearon, a otros los mataron y a muchos los desaparecieron. Pusimos la desmedida impetuosidad juvenil sin medir costos ni resultados, pero fuimos madurando lentamente observando que una sociedad moderna y equitativa no se construye con gritos sino con ideas, buscando ponerlas en práctica y sometiéndolas permanentemente a la reflexión y al análisis…. Haciendo siempre planes y propuestas, mientras veíamos como la irreflexión y los intereses mezquinos, irrelevantes o perversos se adueñaban progresivamente de la realidad.</p>
<p>Daban ganas de gritar o dar alaridos sobre esa realidad que se iba creando, pero no lo hicimos;, al menos yo no lo hice. No nos dieron siquiera la oportunidad. No nos dieron cabida en la sociedad que se fue creando a partir de los años 70. La irreflexión se impuso y las palabras levemente impetuosas no lograron modificar las cosas. No obstante, siguen siendo necesarias, así: “con una pizca de impetuosidad”. Si ellas no bastan, menos servirán las impetuosas, porque usualmente emanan de la irreflexión, la intolerancia y la ignorancia. Ignorancia frecuentemente “ilustrada”.</p>
<p>El otro papelito contenía una frase de Durkheim, célebre sociólogo, que decía:</p>
<p><em><strong>Las sociedades turbulentas en la superficie son con frecuencia las más rutinarias, porque las transformaciones demandan tiempo y reflexión y exigen la continuidad en el esfuerzo. Con frecuencia sucede que los movimientos de esa agitación cotidiana se anulan recíprocamente y el Estado queda, en lo esencial, sin cambios.</strong></em></p>
<p>En el balance de las últimas décadas de nuestro país hay mucho de esa agitación y de turbulencias pretendidamente transformadoras que frecuentemente desangraron la sociedad y las instituciones. Desde aquella década de cambios 1945/1955 a hoy me quedan fuertes dudas si realmente produjeron cambios positivos y estables en la sociedad argentina. Lo mido por indicadores globales y simples como la impotencia en conformar una sociedad mínimamente organizada con un Estado sólido y confiable. La superación o subsistencia de inequidad social puede discutirse, con matices convenientemente ideologizados, pero es indiscutible la debilidad, ineficiencia o inutilidad de las estructuras de Estado, al que quienes gobiernan sólo le asignan, en la versión más democrática y popular, un rol de apropiador y redistribuidor de renta para fin clientelar y electoralista.</p>
<p>Probablemente los cambios que ilusiono toman mucho mas tiempo que medio siglo. Lo preocupante para mí es que en el tiempo transcurrido no puedo sacar como balance una tendencia a hacia ese destino. Más bien siento como una marcha hacia el deterioro argentino. Peor que aquellos movimientos recíprocamente anulados de Durkheim.</p>
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		<title>Pavimentos y progreso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Franklin Adler]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Feb 2016 03:19:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones personales]]></category>
		<category><![CDATA[pavimentos]]></category>
		<category><![CDATA[progreso]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>PAVIMENTOS Y PROGRESO El diario La Gaceta, de Tucumán, del 17/10/2011 publicaba los compromisos de dieciocho intendentes de ciudades de la provincia, sin incluir la capital, referidos...</p>
<p>La entrada <a href="https://problemasdelagua.com.ar/pavimentos-y-progreso/">Pavimentos y progreso</a> se publicó primero en <a href="https://problemasdelagua.com.ar">Problemas del agua</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>PAVIMENTOS Y PROGRESO</strong></p>
<p>El diario La Gaceta, de Tucumán, del 17/10/2011 publicaba los compromisos de dieciocho intendentes de ciudades de la<br />
provincia, sin incluir la capital, referidos a las obras públicas que afrontarían en sus municipios en las gestiones que se iniciarían próximamente.</p>
<p>Los caballitos de batalla serían (continuarían siéndolo), por excelencia, los pavimentos y los cordones-cuneta. Estas obras son las preferidas de la gestión actual, la anterior, la próxima (¿y quizás ultra-próxima?) puesto que convencen fácilmente a la población que pavimento es si-<br />
nónimo de progreso, con lo que aseguran votos a quienes no les basta con bolsones y/o planes sociales. Esto seguramente continuará así hasta que todas las calles de las ciudades y pueblos estén totalmente pavimentadas….y se retome con los ciclos de reconstrucción de los pavimentos rotos.</p>
<p>En efecto, es lógico que quienes vivieron toda su vida en calles de tierra, soportando el polvo, el lodo, los charcos infectos, las dificultades de acceso y todas las calamidades consecuentes de la falta de una “capita dura” sobre la tierra, vean a los gobernantes pavimentadores como<br />
mesías que vinieron a cambiarles la vida. En agradecimiento, les darán el voto tantas veces como ellos lo requieran. Lo contrario no se correspondería con la nobleza criolla, que sabe retribuir a quienes se ocupan tan magnanimamente de los problemas del pueblo.</p>
<p>La ansiedad de los gobernantes-pavimentadores por resolver prontamente estos problemas de la población es tan grande, que se les escapan varias cuestiones que suelen provocar frustraciones como al niño que se le regala un juguete de plástico barato que se rompe apenas lo toma para jugar. Veamos algunas:</p>
<p>1. Hay que pavimentar tan rápidamente que no se puede (ni quiere) perder tiempo en cosas insignificantes como reubicar postes de luz o teléfono, sacar árboles molestos (son muy respetuosos del medio ambiente… en esos casos). No importa que el resultado sea una calle con veredas inútilmente anchas y calzadas tan estrechas que no permiten el paso o estacionamiento de autos en ambas direcciones (pudiéndolo si se respetaran los anchos de calzada y veredas que fijan las normas municipales). Calles previstas para ser amplias y cómodas terminan siendo estrechos pasajes con vehículos disputándose el escaso espacio disponible. Calles condenadas para siempre, ya que ningún municipio las reconstruirá para hacerlas “como se debe”. Muchas calles de la moderna Yerba Buena atestiguan lo aseverado.<br />
2. No se controla la calidad técnica de lo ejecutado por las empresas constructoras.(Se logran grandes economías en las obras evitando los sueldos de inspectores). Las empresas hacen su agosto, los pavimentos duran lo justo hasta pasadas las elecciones o reelecciones, permitiendo que todos vuelvan a corto plazo a usar la repavimentación como gran recurso electoral. En fin, una perinola en la que todos ganan, excepto el ciudadano que sigue creyendo que los gobernantes-pavimentadores trabajan para su bien. Pavimentos hundidos sobre zanjas de tendidos de agua o cloacas no compactadas, capas de asfalto desintegradas, cordones-cuneta descalzados, juntas viboreantes que no sirven, adoquinados hundidos por doquier, todo al poco tiempo de inaugurados.<br />
3. Cuanto más calles se pavimentan, más se impermeabiliza el suelo y más rápidamente circula el agua de las lluvias tropicales del verano tucumano, concentrándose y acumulándose aceleradamente, desbordando a las veredas e inundando zonas y propiedades más bajas. Con la pavimentación indiscriminada se crean o agudizan esos problemas. Evitarlos implicaría prever y ejecutar las obras de desagües pluviales, de costo superior a la voluntad de gobernantes-pavimentadores. Por tanto, los desagües pluviales son a todas luces enemigos del progreso y deben ser omitidos mientras se pueda… en aras del progreso.<br />
4. Muchas calles se pavimentan sin siquiera contar con un proyecto de ingeniería que estudie y considere los problemas de desniveles, los desagües, las interrelaciones con las restantes calles, las reubicaciones de otras redes. Se decide sobre la marcha (usualmente “a la criolla”). El progreso no se detiene por esas minucias. He visto casos donde las decisiones las tomaba el motoniveladorista, a su gusto y paladar o a pedido de algún vecino al que sólo le importaban sus necesidades o conveniencias.<br />
5. La calidad de las ejecuciones deja mucho que desear. Los hormigones se vierten o esparcen sobre la tierra con total desaliño, mezclándose con tierra, hojarasca y basura. Para emplear términos más apropiados, en lugar de llamarlos “planes de pavimentación” qui-<br />
zás debería emplearse “planes de revoque de suelos”. Que ello implique que a corto plazo los pavimentos muestren su baja calidad son los costos del progreso que seguramente se irán acomodando sobre la marcha.</p>
<p>Así van creciendo las ciudades tucumanas hacia su modernidad y su venturoso progreso. Así las cosas, ¿Quién podrá protegernos?</p>
<p>Franklin J. Adler</p>
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